Esperaba en el otoño un canto cerca de la marea,
y escuchaba sus pasos dentro de las lagrimas de una tormenta.
Sentí entonces, el color del agua que rodeaba mi rostro,
como un sollozo en el alma.
Y en oceanos de pensamientos,
no pertenecía al amanecer.
¡Yo era el rostro de la Luna!
-----------------------Manuel Cabañas
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